web analytics

23
Sep

Relato gay: Me vas a hacer acabar como…

Miraba el sol matutino por aquella ventana que daba a la Avenida 18 de julio, en la habitación estaba Lucas preparando algunas cosas para salir a dar una vuelta, a pasear por ahí como dos novios que recién se conocían. Ya habían pasado unos cuantos días desde la primera vez que nos vimos, yo me había recibido al rendir mi último examen, él había vuelto del interior donde visitó a su familia. Mi pelo al viento en aquella ventana tan amplia me invadía de un sentimiento de libertad, un frenesí de la sangre que pocas veces había experimentado. Allí, en aquel mono ambiente, Lucas y yo habíamos sido libres, habíamos vivido libremente nuestra sexualidad y habíamos sentido que juntos nos bastábamos el uno al otro… que ser juntos era posible. Curiosamente yo a Lucas lo conocí a través de un chat, los dos estudiábamos en la misma Facultad y alguna vez nos habíamos cruzado, desapercibido para mí que seguía al acecho y no permitía que la mirada del otro me colocara en el lugar del objeto deseado, en una época en la que mi sexualidad quedaba resguardada a lo que me pasaba solo a mí y no incluía a nadie más (tiempo que no tuvo nada que ver con mi desenfrenada salida del closet). Una vez que las salas de chat pasaron a ser más familiares a mí que mi propia habitación, las salidas nocturnas y diurnas guardaban todas aromas a ropas ajenas, a camas desconocidas, que se dispersaban frente a mí para que en un instante de locura dejara correr mi líbido junto al deseo de algún desconocido más. Aquél júbilo sexual se clavó en mí como una estaca y me llevó por camas y sofás, por calles y avenidas, pechos sudorosos, lampiños y peludos, camas públicas y privadas… siempre dejando que los demás pusieran en mí su hermoso fruto sexual, su pija bien carmecí y chorreante.
Lucas alguna vez me dijo que era muy activo y yo le respondí que era su recíproco complemento, con una emoción inigualable le dije “aquí me quedo, esta es mi casa” después que hicimos por primera vez el amor. Éramos dos gurises, nos citamos en su departamento, corrían los primeros días del mes de febrero, el calor montevideano había dejado paso a un fresco atardecer, la noche, con toda su locura y encanto, se asomaba tímidamente bajo las rendijas de las puertas. Me vestí de verano, camisita sport, una bermuda, unas sandalias que estaban a la moda, con algo de timidez, algo de autoconfianza, envalentonado y ansioso llegué a su edificio, subí a su departamento, me recibió con un beso. Lucas es un joven apuesto, corpulento como a mí me gustan, pelo oscuro como el ébano, manos regordetas, piernas macizas atrapadas en un jean clarito, lleva una camisa y en su rostro de ojos luminosos una sonrisa que enmarca locuazmente a esta tarde capitalina. Me invita a sentarme en el sillón, por mi cabeza pasan imágenes variadas, dudo si terminaremos como se supone que lo harían dos chicos gays que se conocen y saben que quieren tener sexo, o si por el contrario me iré sin esperanzas.

En su sofá marrón de terciopelo la charla recorre lugares comunes, la Facultad, la familia, la historia personal, las miradas se cruzan y hay cierta familiaridad en el ambiente que invita a la sensualidad, es así que cuando la conversación parece apagarse, previamente advertí que él era un poquito tímido o representaba muy bien ese rol, le pregunto: “Y… ¿qué hacemos?” “Nada, no se…” Me acerco lentamente, palpo el algodón suave de su jean, apoyo mis rodillas en el sofá, me levanto parcialmente, me acerco a su boca y me entrego en el primer beso que nos dimos, recuerdo aun la dulzura de aquellos labios de febrero, por más que sigo recurriendo a sus frutos carnosos. Nos abrazamos calurosamente, nos besamos, nos recostamos en el sofá con la esperanza de llegar en breve instantes a la cama que a escasos centímetros nos esperaba. Mi pecho se debatía en la ansiedad del momento, en la locura de lo que vendría, en saber si sería una relación ocasional más o si mi orgullo me permitiría dejar las cosas fluir y prepararme para lo desconocido.
El sofá finalmente no pudo dar cabida a tanta excitación, mis manos corrían por su cuerpo, su pantalón ajustado había sido ya motivo de miradas que atentaron contra esa intimidad escondida. Desabroché su camisa, Lucas hizo lo propio con la mía, bajé por su abdomen y toqué tiernamente su pija erguida entre sus piernas, era grande, gruesa y me excitaba muchísimo, mi colita latía lentamente, no podía dejar de pensar en lo que sería el encuentro fogoso de nuestros cuerpos. En mi caso soy un pasivo muy calentón, adoro ponerme bien mimoso y que el activo sea mi macho corpulento y bien dotado que me levante en sus brazos, que se aferre a mi cuerpo con todas sus fuerzas, que me haga sentir que me necesita. Adoro sacar bien la colita para atrás y que mi hombre me acerque su sexo y me haga sentir que soy solo suyo. Lucas lograba todo eso y más, incluso en nuestro primer encuentro, me levantó del sofá, me llevó a la cama como una novia recién desposada, me tiró sobre su edredón de plumas mientras acudía a su armario en busca de protección y lubricación, cuando volvió la fiesta bacanal en la que nos habíamos sumergido continuó con más ímpetu, nuestros cuerpos se retorcían lujuriosamente sobre su cama, la ropa ya dormía la siesta del amor sobre la moquette azul del monoambiente.
Lucas tomó el lubricante y lo esparció delicadamente sobre uno de sus dedos, lentamente lo llevó hasta mi colita, mi agujerito estaba caliente, latía de ganas de encontrarse con su pija dura y gruesa, untó el gel en mi culito mientras me besaba muy tiernamente, unos besos lúbricos y plenos de calor, el sudor de nuestros cuerpos se mezclaba con las ganas desenfrenadas. Lucas metía su dedo en mi culito que se dilataba lentamente, “Está muy caliente” “Es todo para vos” mientras yo me retorcía y dejaba volar mi imaginación, aquella pija tenía que ser mía, tenía que tomar la iniciativa, me levanté, lo di vuelta, quedó acostado boca arriba sobre la cama, tomó un condón entre sus dedos mientras yo jugaba con su pija en mi culito lubricado, me apartó un segundo y posó el condón estirado sobre la cabeza vibrante de su pija, estirada de placer, repleta de líquidos que la hacían crepitar, en eso me dice “Sentate bebé” y yo me derrito, acomodo mis piernas y despacito voy ubicando mi culito sobre su pija, la siento en mi agujerito, la siento que se acerca, me acomodo bien y de a poco la voy dejando deslizarse dentro mío como un líquido suave y espeso cuando corre por mi garganta.
Me apoyó completamente sobre su cintura y siento la totalidad de su sexo en la interioridad de mi culo, su masculinidad y la mía, su ser macho dentro mío a pleno, comienzo a moverme lentamente, mis piernas se mueven hacia adelante y hacia atrás, levanto mi culo y lo bajo para que su pija me penetre más y más, nos besamos, sudamos, nuestros pechos se funden, mi pija a mil está super dura y convertida en una estaca. Siento muy adentro su enorme y hermosa pija, mi culito tiembla de dolor y placer, me siento sobre mi macho y con uno de mis dedos trato de llegar a la conjunción sagrada, a ese espacio donde nos unimos insoldablemente, despacito logro meter una falange y luego otra, Lucas explota de placer, yo me siento muy bien sobre su pija, muevo mi culo, su pija entra y sale, entra y sale, entra y entra ahh… “Me vas a hacer acabar como un hijo de puta, pará!” Me saca la pija, se para, me da vuelta, me pone boca abajo sobre la cama “Ahora vas a darme tu colita y yo te voy a comer todo de atrás”, yo quedo acostado sobre la cama mirando la noche por aquel ventanal enorme, tan enorme como la noche de placer que nos dimos, Lucas me cierra bien las piernas y se pone sobre mí, su pija entra por mi culito bien dilatado, me agarra de los hombros y me empieza a coger con muchas ganas y fuerza, sus quejidos se acompasan a mi respiración entrecortada, yo siento que va a llenar mis entrañas de su leche caliente, una leche original, desconocida para mí, su respiración, los movimientos de su cuerpo, todo me dice que está viniéndose, “Me vas a hacer acabar como un hijo de puta”, se mueve más y más, sus piernas anticipan el clímax, sus manos se funden en mis hombros, su pija entra y sale por mi culito, la cintura de Lucas se funde en mis nalgas carnosas y apretadas, sus quejidos y gemidos se pronuncian “ah, me voy, qué caliente estás, cómo me gusta ese culito, ah… sí….” “dale bebé, disfrutalo, es tuyo, acabame todo bebote”. Lucas acaba como nunca, bien adentro mío, se deja caer sobre mí, mi culito late y duele, su sudor se deposita sobre mi espalda, sus gemidos se trasladan a mi oreja, es una máquina de sexo que yace sobre mí.
Cuando logra moverse y salir se quita la protección, le pido que venga a estar conmigo, se acuesta a mi lado mientras yo me hago una paja que le de cierre a esta sesión, Lucas me chupa los pezones, pasa su lengua húmeda por mi pecho, introduce su dedo en mi culito caliente, yo le toco la pija húmeda, mojada por su leche caliente, una leche abundante y pegajosa, él sigue presionando mi culo con sus dedos, me muerde con ansia uno de mis pezones, yo me retuerzo de placer, no quiero acabar pero me es imprescindible hasta que los besos, la excitación, su dedo punzante en mi agujerito hacen que me acabe como nunca y ambos nos fundamos en un beso.
Esa noche fue el primer encuentro de muchos, hace más de tres años que estamos juntos y que nos amamos tiernamente.

Relacionados:

SE HIZO EL DIFICIL PERO AL FINAL ME ROMPIO EL CULO Soy del interior de la provincia de Buenos Aires. Lo que voy a contar es algo que me ocurrió cuando tenía más o menos 30 años. Esa noche pensaba aco...
Relato gay: “ME REVENTÓ EL ANO II” VER PARTE 1 Una vez que todo se dá es mas fácil volver. Hola, soy Eze, 19 años, de Esperanza, Santa Fe. Llegé una tarde a la casa de mi amigo, ...
Relato gay argentino: “Mi tocayo!” Hola como están? hace tiempo que no escribo ninguna de mis historias, así que como hoy tengo un rato voy a contarles una que sucedió hace 4 años aprox...
Relato gay argento: Mi primera vez con Franco̷... Mis manos tiemblan, no siento frió ni tampoco es miedo, las miro fijamente para demostrarle que quiero dominarlas, quiero que sepan que me hacen senti...

2 Comentarios calientes a “Relato gay: Me vas a hacer acabar como…”

  1. 1
    mati comenta:

    lo haces aburrido de leer al relato

  2. 2
    PEDRO comenta:

    Aburrriiiiiiiidooooooo:vvv
    Acá queremos porno y sexo salvaje

Deja un comentario muy caliente

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.


El contenido de los videos y fotos no es responsabilidad de Gaysenargentina.com sino de los usuarios que aqui los presentan. Entrada prohibida a menores de edad, si eres menor te pedimos que abandones la pagina y si es Ud padre informese.