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02
May

Relato gay argentino: Limpieza Vip

Me llamo Sergio. Tengo 25 años y lo que contaré sucedió cuando tenía 24. A esta edad ya estaba cansado de vivir con mis padres, que lo único que hacían era vivirme sacándome la plata que ganaba trabajando casi todo el día como operario en una fábrica local. Un día renuncie a mi trabajo y con lo que me dieron y tenía ahorrado empecé a buscar un trabajo por Belgrano o Palermo. Un día vi en el diario un anuncio que decía que buscaba un chico joven para limpieza y cuidado de un departamento en Palermo, lo que me pareció raro es que decía que necesitaban dedicación full time.
Al llegar al lugar que era un departamento de Av. Santa fe y al tocar timbre una voz de hombre me dijo que ya bajaba para recibirme. Ya me imaginaba un hombre pelado, gordo y con mal aliento. Pero al rato bajo un hombre de unos 35 años, de ojos claros con una sonrisa casi encantadora.
Yo un morocho, de 1,65 de altura, flaco y con carita de niño virginal, ya me suponía que este trabajo no iba a ser para mí. Aunque soy lindo y educado, es sabido que los rubios solo prefieren rubios para tener de empleados.
Este hombre con una barba candado muy bien afeitada y con un notable perfume de recién salido de la ducha y aplicado en su cuerpo el ya tan usado perfume 212.
Me sonrió y me pregunto si era Sergio y si venia por el anuncio. Le dije que sí y lo seguí hasta el ascensor donde subimos. Yo estaba muy nervioso, pensaba cualquier cosa para no ponerme más nervioso.
Me comento que trabaja casi a diario y casi no tenía tiempo de mantener su departamento en buen estado y que había noches que se ausentaba de su departamento ya que es un empresario muy importante tenía miedo de se le metieran para robarle es por eso que necesitaba una persona que se encargue del aseo y de cuidar que nadie ingrese a su departamento (que era grandísimo y tenía todo hasta una sala de gym).
Luego de todo eso y de comprobar mi C.V. Me mostro el depa y al final me nuestra un cuarto chico con una cama de una plaza y media y me dice que este puede ser mi cuarto si paso la prueba de admisión.

Prueba de admisión? Que tengo que hacer le dije y me llevo al baño y me mostro la ducha toda mojada y llena de jabón. Pero le dije que no había ido con la ropa indicada para empezar. Ya que tenía una camisa y un pantalón de vestir con unos zapatos muy buenos. Y él me dice que era así como quería que yo trabajara y que de ultima el me compraría la ropa para que trabaje. Así que deje mi mochila en la sala y me arremangue la camisa y empecé a secar todo el baño con el secador y trapo de piso que me dio (de hecho, yo no tenía ninguna experiencia en limpieza, ya que en mi casa mi mama era la que hacia todo).
Ya tenía todo limpio a lo que veo que German vuelve, pero con la camisa desabotonada y me dice que lo voy a tener que perdonar pero se tiene que duchar para irse a una cena importante en el Sheraton. A lo que le digo que aún no había terminado y él me dice que continúe con normalidad mientras él se desnuda y abre la canilla. Yo poniendo cara de macho despreocupado continúe secando la pileta del lavamanos. Y German me hablaba de que trabajaba y blah blah y yo lo escuchaba de espaldas hasta que en un momento se callo y apenas atine a darme vuelta y veo su verga erecta de unos 23 cm y gruesa (que me dio miedo por lo que venia) se agacha y me dice que ya aprobé la prueba que valla y me duche con el, que el me va ha dar la ropa de trabajo cuando terminemos.
Yo por mi parte estaba tartamudo, pno sabia que decir o hacer. No sé porqué, pero en ese instante me decidí a acercarme y, timidamente, tomé por primera vez en mis manos una verga ajena. Tomé confianza y comencé a masturbarlo, lo palpé y lo apreté, el hacía lo mismo con mi miembro rígido. Nos fuimos acercando y perdiendo el temor. Estábamos mojados, el agua aún salía de la ducha y los dos nos masturbábamos mutuamente.

En un momento dado sentí como el líquido preseminal salía de su verga. Cuando estoy con mujeres, y mi verga comienza a lubricar, siempre se las pongo en la boca para que me la mamen, eso me arrecha mucho. En esta ocasión yo fuí el que quise mamar. No sé porqué, simplemente me agaché y me metí su verga en la boca. Sentí como German se tensionaba de placer y me decidí a chuparla completamente, sin asco, como lo hacen las mujeres con mi verga.
Y mojado como estaba, me tomó la cabeza y comenzó a moverse frenéticamente, metiendo completamente su verga enorme en la boca. Hasta que se derramó. Yo solo sentí un chorro caliente de semen en la cara, un chorro espeso, blanquecino, delicioso. Mi primer bocado de leche de otro hombre.
No me podía creer que, tras cortar el agua y sin salir de la bañera, se plantara y me incitara con su verga. “¡Ven y come, que aun hay postre!”. Caí de rodillas por fuera del baño y, aliviando el ardor de mi polla contra el frío del mosaico, dirigí directa mi boca a tan anhelado trofeo. Engullí, lamí y chupé con vehemencia. “¡Ojo, ya me gusta, pero quisiera que me quedara la polla entera!”. Frené algo y él entonces se acomodó llevando con sus manos el ritmo de mi cabeza. “¡Así, así, boca mamona!”. Apenas si lo oía, concentrado con estaba en sacarle todo el jugo después de tan mortificante espera. Los latidos que sentí contra mi lengua y el leve temblor de los muslos a los que me anunciaban el éxito. “¡Me viene, me viene! ¡No te apartes ahora!”. Dicho y hecho, borbotones calientes y ácidos inundaron mi cavidad bucal y pugnaban por escurrirse por las comisuras de mis labios. Él resoplaba y aún se mantenía dentro para el goteo final. Pero la quietud duró poco porque inesperadamente me apartó para salir de la bañera al tiempo que cogía una toalla. “Bueno, ¿satisfecho? Lávate un poco, que yo voy a por tu ropa nueva”.

Quedé medio aturdido por la frustración y la incredulidad ante un comportamiento tan egoísta, después de haber jugado con mi excitación. A punto estuve de desahogarme haciéndome la paja que tanto había demorado. Pero un punto de indignación me disipó momentáneamente las ganas. Y fue un retardo acertado porque, al dirigirme a la sala, me aguardaba otra sorpresa provocadora. Nada de vestirse, sino que lo encontré recostado boca abajo en el sofá con el culo bien preparado. Para disipar dudas, dijo al sentirme llegar: “Sí que has tardado… ¿Es que no tienes ganas?”. Se removía con toda su habilidad lujuriosa.
Inmediatamente me subió la moral y, con ella, la erección recuperada. Me arrimé a él y apunté la polla al deseado agujero. Me fui dejando caer y le entré poco a poco. “¡Ya se que eres pasiva pero quiero que metas tu verga aquí!!! Sera mi primera vez. Su exagerada exclamación me enervó aún más. Obsequioso ahora, me incitaba a la follada. “¡Garchane con fuerza, que estoy hirviendo!”. Cada embestida por mi parte la celebraba con apasionamiento. Su enrojecida piel y el tenue vello erizado atraían mis palmadas cada vez más fuertes. “¡Así, fuego por fuera y fuego por dentro! ¡Qué cogida!”. Era tal su alardeo de lascivia que me hacía usar todo mi cuerpo. Me volcaba sobre su espalda y le manoseaba las tetas colgantes con apretones y pellizcos, sin abandonar los enérgicos golpes de cadera. Cambiábamos de posición y me sentaba encima, clavándome de nuevo su polla y saltando sobre ella. El parsimonioso exhibicionismo en la ducha había dado paso a la entrega a una enculada increíble. “¡Que me vengo!”, medio grito fuera de el. “¡Dame, dame esa leche!”, yo gozándolo apretaba el ojete para retenerme su polla. Me sacudían los espasmos y él reía como su hubiera alcanzado un triunfo.

Aún entrelazados, caímos los dos del sofá al suelo. Se revolvió y buscó con la boca mi polla goteante. “¡Dame un poquito…!”. Chupó los restos de leche con tan ansia que me estremecían los escalofríos. Cuando se hubo calmado, me dijo socarrón: “¿No ha sido más bonito que si hubiéramos follado en la ducha a los tres minutos? ¿Y qué te he puesto como una moto?”. Tuve que reconocer que, con sus artimañas, había conseguido que echara un polvo inolvidable.
Se puso su bata y me trajo una camisa azul y un pantalón y unas medias de una marca muy buena y me dijo que me las pusiera mientras él me miraba.
Muy bien estas contratado y necesito que vengas a limpiar y a cuidar el depa a partir de la semana que viene. Toma un adelanto para ti y me da 200 dolares.
Y desde ese dia limpio el depa y lo cuido cuando se va de viaje al exterior
Soy un buen empleado de limpieza muy bueno y muy conocido por Palermo, limpio además el departamento de hombres casados y estos son muy generosos. Y me causa risa ver a los de seguridad verme entrar por la entrada principal con llave como una visita o dueño.
Mi email es sergiosolo@ymail.com, les aseguro que limpio muy bien pero les aclaro que no soy lavandero ni esclavo de nadie!!!soy VIP y guardo bien los secretos

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5 Comentarios calientes a “Relato gay argentino: Limpieza Vip”

  1. 1
    Esteban HOT´84 comenta:

    Nunca había pensado en contratar un chico para que me limpie el departamento y de paso me lo garche. Y me doy cuenta que es muy buena idea!!! si estas bueno te contrato,me dio mucho morbo este relatoooo!!!!

  2. 2
    Mati comenta:

    y despues de eso te despertaste? mucha fantasia lei en este relato.

  3. 3
    Mirco1990 comenta:

    Hoy me garche al chico que limpia mi departamento,después del morbo que me dio leer este relato. Que buena cogida le di lástima que al final mi pieza quedo toda sucia denuevo.

  4. 4
    Ariel comenta:

    Hola me encantó este relato soy pasivo de Mendoza y me encantaría limpiar el Dpto de cualquier hombre que sea peludo mayor de 30 no importa si es casado o soltero. acá dejo whasapp 2612493023 espero ser recompensado se hacer muy bien las cosas

  5. 5
    Juanpi comenta:

    En varios relatos, como en este, detecto que quieren pasar por argentinos sin serlo, y no entiendo por qué. La cosa es evidente por el léxico: nadie dice “arrecho” en Buenos Aires,

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