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01
Nov

Relato Gay Argentino: El regalo de mi profe de gimnasia

Hola a todos, mi nombre es Sebastián, tengo 22 años, mido 1.70, de pelo castaño, soy musculoso, de piernas anchas, culón, cuerpo definido.
Esto que les voy a contar me pasó en mi último año de secundario.
Yo ya tenía 18 años en ese entonces, y para nadie en el colegio era noticia que fuese gay, no por ser afeminado, porque no lo soy, sino porque nunca vi la necesidad de mantenerlo en secreto y además no tenía problema de besarme con otros chicos en público. Desde que estuve en primer año formé parte del equipo de gimnasia artística/deportiva del colegio, mi profesor era un flaco de 30 años, alto de 1.80, morocho, también musculoso y con un culo que a más de uno le gustaría probar; siempre tuvimos buena relación, yo era como su “protegido” y me trataba como a un hermano menor, siempre que ibamos a torneos él me llevaba y traía en su auto, y me dejaba en el colegio. Yendo a la situación que le da origen a este relato:
Un jueves al mediodía teníamos un torneo municipal del que solo competían los chicos de mi categoría (17/18 años), entonces vamos en su auto y compito *salí primero cabe decir*, muchos colegios y clubes participaban, por lo que se hizo largo y volvimos tarde. En el viaje de vuelta surgió el tema del sexo, porque como hace poco había tenido mi viaje de egresados a Bariloche, me preguntó si había cogido con muchos, no me resultó raro ya que el era un confidente mío en cuanto a eso (aclaro que no era virgen para ese momento), a lo que respondí que había chapado con bastantes pero que sólo tuve sexo oral con 2, y que realmente me quedaron las ganas de haber hecho más. Siguió el viaje charlamos de eso y otras boludeces, en eso él me dice que por haber ganado me iba a hacer un regalo, ya que también era mi último torneo bajo el nombre del colegio, y yo accedí a que me lo diera, me dijo que más tarde me lo daría.
Llegamos al colegio a eso de las 4.30 de la tarde, cuando ya todos se habían ido, excepto algún que otro curso, nos bajamos a buscar nuestras cosas y en eso el me pide que lo acompañe al salón del gimnasio que se había olvidado algo. Fuimos al salón y cuando entro, él prende las luces y cierra la puerta con llave, yo no entendía que pasaba; entonces el dice: “Es hora de que te dé el regalo”, me agarró de la cintura y me partió la boca de un beso, yo no me resistí porque si bien era como un hermano siempre le había tenido ganas, mientras nos besabamos me levanta a koala y me sienta arriba de una mesa, se saca la remera y me la saca a mí, empieza a agacharse besando mi torso a la vez que me desabrocha el pantalón,me baja el pantalón por completo y después el boxer, me fregaba la verga con la mano y después con los labios (bien carnosos los tenía), se mete mi pija en su boca despacio y de a poco siento como se me va parando hasta llegarle a la garganta, nunca nadie me la había chupado de la forma que él lo estaba haciendo, me la chupo por un rato y después fue mi turno de hacerlo, cuando la saqué de su calzoncillo me impacte, la tenía más grande de lo que me esperaba, mediría unos 20cm y era bastante gruesa, no dudé un segundo y me la metí en la boca, se la chupaba mientras le manoseaba el culo, le lamía los huevos.

Entonces me dice que me pare, me vuelve a besar y me dijo que vayamos a la pedana de suelo (para el que no sabe qué es, es una plataforma con alfombrado y espuma abajo, que se usa para hacer suelo en gimnasia), que quería que le comiera el culo y se la pusiera, no me negué y lo hice, cuando le chupaba el orto no lo podía creer, era una fantasía que tuve mucha veces y se termino realizando. Al momento de ponérsela, lo doy vuelta y le abro las piernas en V, porque quería ver su cara al tenerla adentro. Primero se la puse lento, su ano estaba muy lubricado de mi saliva y abierto por mi lengua, después fui tomando velocidad y fuerza, lo bombeaba cada vez más rápido, él gemía y me pedía más, en un momento no aguantó más y sin saberlo acabó sobre todo su torso, ver eso me excitó mucho más, haciendo que a los minutos yo acabara adentro suyo. Terminamos, se la saque y se la metí en la boca para que me la limpiara toda y después le limpié yo con la lengua el suyo. Ya listos, nos paramos, nos cambiamos y nos fuimos, para cuando salimos ya eran las 6. Fue el mejor garche de mi vida, pero no el único que tuve con él, resulta ser que mi profesor era bisexual, lo hicimos varias veces más, es hasta el día de hoy que nos vemos y lo volvemos a hacer.
Espero que les haya gustado mi relato, es un tanto extenso, pero quería detallar bien la situación. Algún día de estos volveré a publicar otro, de garches que tuve con él u otros.

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2 Comentarios calientes a “Relato Gay Argentino: El regalo de mi profe de gimnasia”

  1. 1
    Beto comenta:

    Bien relatado. Me gustó

  2. 2
    ger comenta:

    Anda. Siempre son unos dioses los q escriben aca. Chamuyero

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