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26
mar

Relato gay: Siendo pasivo por primera vez

Hola! mi nombre es Valentino, tengo 19 años. Este es mi primer relato, y les voy a contar como me desvirgaron la cola la semana pasada.
hace unos años ya que dejé de ser virgen, pero nunca había sido pasivo, siempre fui activo.
Un amigo me invitó a la fiesta de 50 años de la madre. Toda la noche me pasé mirando a un maduro que me relojeaba el bulto cuando pasaba cerca. Un cuarenton hermoso, un tanto musculoso, con una cola parada que no podía dejar de imaginarmela con mi poronga dentro. Siendo cerca de las 5 de la mañana pasa y me dice : “dejá de mirarme, porque no respondo de mi”, a lo que le conteste: “estoy esperando que respondas” “Vamos?” me dijo. No dude un segundo y nos fuimos. El andaba en auto, me invitó a su casa y allá fuimos.
Cuando llegamos me senté en el sillón del living y tomamos una cerveza. Se empezó a refregar la verga y su bulto crecía cada vez mas y el mio tambien. “chupame la verga” le dije. Me bajó los pantalones y se la metió toda en la boca, como la chupaba el maduro. Mientras me la chupaba me tanteaba la cola y mi poronga se ponía cada vez mas dura. “te voy a llenar la colita de leche” me dijo. Yo me reí, en realidad yo quería cogerlo. Se bajó su boxer, y ahi estaba, su gran pija, venosa y un tanto dobladita para arriba, se la chupe, sus huevos peludos tambien me los metí a mi boca. Me dio vuelta y me pegó una chupada de orto que me hizo ver la estrellas, su lengua hacia presión contra mi culo y yo ya no aguantaba mas, “cogeme todo” le dije, me salió eso de la calentura que tenia. Me dio vuelta, me ensalivó el orto y empezó a jugar con los dedos mientas que con la otra mano me hacia la paja.
Yo ya no aguantaba mas, ya la quería dentro. “no seas impaciente” me dijo. Estuvo un rato con los dedos, hasta que empezó con su verga, me dolía al sentir como su cabeza iba abriendo paso dentro de mi ojete virgen, pero me gustaba, la quería cada vez mas adentro. Una vez que ya la tuve dentro, empezó a moverse despacio, y luego un poco mas fuerte, y yo sentía que me iba a acabar encima, pero tampoco quería cortar todo ahi. Le dije que la sacara, que queria montarla. Se sentó en el sillón y me senté arriba de su poronga dura, me sentia el mejor pasivo del mundo cabalgando tremendo choto. “voy a acabarte todo” me dijo. “por favor, quiero toda la lechita ahora” le dije. Ambos acabamos.
Ni bien acabé sentí una ganas locas de que me sacara la pija del orto, pero cuando la sacó y me relaje, la volví a querer tener dentro. Nos bañamos y luego de un rato me fui. Nos pasamos los celus, y nos escribimos y mandamos fotos cuando no nos podemos encontrar a garchar. Descubrí mi lado pasivo con el maduro, un pasivo insaciable, al que le gusta montar la chota hasta hacerla escupir la leche. Con el maduro nos vemos seguido, todavía no lo puedo convencer que me entregue su cola, yo tambien quiero cogerlo, pero mientras tanto sigo disfrutando de ser pasivo, y que me llene el orto de leche.

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23
mar

Relato gay: garchando con el hombre de campo

Hola a todos, les quiero contar lo que me pasó hace dos años, cuando tenía 18 años.
A los 18 años mis padres consiguieron trabajo como administradores de una pequeña estancia en el sur argentino, el pueblo mas cercano quedaba a 60 Km., todo era soledad, viento ovejas y pastizales.
Mis padres tenían a su cargo 9 peones de campo, toda gente mayor salvo por el, su nombre era Saúl tenia 29 años y era un chico de campo, dominaba bien los caballos y las tareas de campo, era la persona mas cercana a mi edad y charlábamos de todo un poco pero no mucho por que el estaba siempre trabajando en campo.
Saúl rea un chico alto , morocho de pelo semi largo ,musculoso, con los músculos formados por el trabajo , estaba re bueno , me calentaba muchísimo , yo moría por verlo desnudo y lo espiaba en las duchas , tenia una verga deliciosa , su cuerpo tallado parecía una escultura ,un culo parado peludo y los pelos del culo se enmarañaban en la entrada del ano , siempre soñaba con chuparle esos pelos y lamerle ese culito .
Un día se hacia en el pueblo una fiesta gaucha y me pidió si lo llevaba en la camioneta, le dije que si pero le pedí que llevara la carpa así nos quedábamos a dormir allá, ya que el camino de noche era peligroso. Llego el DIA de la fiesta y yo sabia que era mi oportunidad para ver si pasaba algo.
Salí temprano y lo fui a buscar a su dormitorio, se había puesto un Jean negro ajustado, camisa blanca, pañuelo al cuello y campera negra estaba precioso, ese pantalón le marcaba la entrepierna.
Cuando se sentó en la camioneta de piernas abiertas le mire la zona de la verga y se me paro al instante pensando en lo que ocultaba ese pantalón . en el camino no le hable otra cosa que de sexo , yo estaba al palo , y fui tanteando el terreno para la noche , le pregunte si se hacia mucho la paja y me dijo que 2 o 3 veces por semana .
Llegamos , armamos la carpa y lo perdí en la fiesta , esas fiestas gauchas le encantaban y no me dio mucha bola , por la noche se hizo un baile termino como a las 4 de la mañana , yo a las 2 me fui a acostar esperándolo , llego medio en pedo ,había tomado algunas cervezas de mas se desvistió a la luz del farol quedo en slip yo no aguante mas y le acaricie una pierna antes que se metiera en la bolsa de dormir , el me miro y no dijo nada ,entonces comencé a subir por su pierna peluda hasta llegar al slip azul , me arrodille y quede a centímetros de su pija y sus huevos , solo me separaba de eso tan ansiado la fina tela azul del slip , su cuerpo era perfecto , sus axilas peludas llenas de pelos negros me calentaban , una raya de pelos negros bien tupida nacía en su ombligo y bajaba hasta mezclarse con los pendejos , como marcando el camino al placer .
Comencé a bajarle el slip lentamente , sus pelos asomaban cada ves mas ,me detuve cuando empecé a ver su pija , le pase la lengua por encima del calzoncillo , ya la tenia dura y la verdad que tenia una pija espectacular seguí bajándole el slip y quedo todo al descubierto , una pija hermosa , cabezona parecía que tenia una boina , le tire la piel para atrás y le chupe la cabeza , empezó gemir y me hizo sentir mas tranquilo ya que me di cuenta que le gustaba , abrió las piernas y le pase la lengua desde loas bolas al culo , le deje el culo bien mojado. Me pare y le pedí que me haga lo mismo , me bajo el slip y se metió mi pija en su boca , me la lamió por todos lados , me chupo las bolas el culo realmente no aguantaba mas un minuto , me lo quería coger a toda costa , le dije que se acostara y le levante las piernas le pase la lengua un buen rato, se lo deje de chupar y subi hasta su boca para darle un beso, le metí la lengua hasta las amígdalas, nos comimos la boca, me encantaba esta situación y la estaba disfrutando muchísimo, le pase la lengua por sus axilas y esto lo enloqueció, me dijo que me quería coger, me puse en cuatro y le entregue mi culo , su pija dura fue entrando en mi y fue espectacular , tantas pajas me había echo soñando con este momento que al fin llego , disfrute cada centímetro , me empezó a dar despacio ,luego mas rápido hasta que quería acabar , le dije que me acabe en la cara , salió de mi y se subió en mi pecho con esa pija dura por delante , se pajeo un poco y me largo ese dulce chorro de leche caliente en mi cara , me metí su pija en la boca y me quede con su leche en la boca , mientras yo estaba por acabar y le pedí que se tomara mi leche , el se comió mi pija y le acabe en la boca , le dije que no tragara la leche y me diera un beso ,así lo hizo , yo todavía tenia su leche en mi boca , nos dimos un beso, mezclamos las acabadas y las lenguas y nos tomamos nuestros dulces jugos.
A la mañana siguiente, nos despertamos haciendo cucharita, el atras mio, me di vuelta y le di un beso, el me respondió con otro beso, le empece a manosear la pija, cuando la senti bien parada se la empece a chupar, el me la manoseaba,terminamos haciendo el 69, el me metía los dedos, me los cacheteaba, yo le apretaba los cachetes, en un momento senti que iba a acabar, se lo dije, me pidió que le acabe en el pecho, lo hice, me sente sobre panza y se la segui chupando, el me chupaba el culo, el acabo sin avisarme, eso me encanto, sentir esa leche en mi boca fue riquísimo, el despues me hizo parar y se arrodillo para limpiarme la leche que me había quedado en las piernas, despues yo le limpie el pecho y lo bese, nos vestimos, y nos fuimos al campo, le pedi que no le contara nada a nadie, en especial a mis padre. despues de esa vez empezamos a garchar mas seguido, en mi cama, en su cama en mi camioneta, y la ultima fue sobre un caballo.

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18
mar

Relato gay: Mi mejor regalo

Hola soy Santiago, tengo 23 años, soy rubio, mediana estatura, tengo los abdominales marcados y un culito re lindo y re pasivo.
el 3 de marzo fue mi cumpleaños, y como todos mis cumpleaños sali con mis amigos, desde los 19 me declare gay, a ninguno de mis amigos le molestaba, a excepción de uno, Ignacio que le daba un poquito de pudor.
Hicimos previa en lo de una amiga, Ignacio se puso en pedo, tipo 3 fuimos al boliche, bailamos, seguimos tomando un poco mas y a eso de las 6 y media nos fuimos, como Ignacio vivía en el mismo edificio que yo, siempre compartíamos el remis.
Llegamos a edificio y entramos, lo acompañe a su departamento
-Entra asi te doy tu regalito, me dice abriendo la puerta. Yo me río y entro, imaginándome de todo, porque el era el único amigo que me atraía, era alto, pelirrojo, de ojos verde con una barbita re sexy, con todos los músculos bien marcados.
Fue a su habitación y lo seguí, se sento en la cama, se desprendió la camisa dejando a la vista sus abdominales y pectorales y despues su pantalones y se bajo el boxer, ahi fue cuando completo de combo, ademas de hermoso, con una pija de 19 y bastante gorda.
-Hace lo que quieras, esta noche es tuya. Dude por un momento, pero enseguida me di cuenta que posiblemente nunca se iba a repetir esta ocasión, me arrodillé y le empecé a chuparle la pija, se la chupe como por 10 minutos mientras el gemia de placer y empujaba mi cabeza para que la cupe toda.
Se levantó y se terminó de desvestir, yo hice lo mismo mientras el buscaba un preservativo y gel.
Me puso en cuatro, me puso gel y se puso el preservativo, me la metió despacito hasta el fondo, aumentando la velocidad de la penetración.
Se puso boca arriba en la cama, yo me senté sobre su pija, empecé a cabalgar como loco masturbándome, el me agarró la cabeza y me comió la boca, cosa que yo no había hecho ya que el era hetero, yo aproveche la situación y le devolví el beso, despues del beso hicimos volvimos a hacer el perrito y despues otra vez el abajo y yo arriba, el ese momento no aguante mas y le acabe en el pecho.
-Donde la queres? me dice.-en la boca, le digo. Me la saca y me pongo en el borde de la cama, se empieza a masturbar y me da un lechazo impresionante, me levanté y le chupe mi leche por todos los abdominales, los pectorales, y me entretuve con sus pezones.
-Espero que te haya gustado mi regalito; me dice -Regalito? ragalote. le digo yo mordiendole un pezón.
Se va a bañar y yo despues de un rato me meto al baño e intento meterme a la ducha, pero el me dice -para no te emociones que era eso nada mas a lo que le respondo- espero que el año que viene sea igual o mejor. El no responde y me voy del baño, me visto rapidamente, ordeno todo y me voy a mi departamento.
Al otro dia el me saluda como si nada, yo no le digo, me quede pensando y llegue a la conclusión que posiblemente no se acuerde nada por el pedo que tenia.
Bueno espero que les guste, y si tiene alguna duda, nunca mas me dio ese regalo pero no me molesta porque ahora tengo novio y la paso tan bien como la pase con el.

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13
mar

Relato gay: con mi mejor amigo de la U

Me llamo David, lo que voy a contar me sucedió hace ya un tiempo atrás, cuando estudiaba en la facultad, al igual que otros compañeros todos veníamos de otros lados, yo enseguida me hice buenos compañeros de estudio, todos estábamos en las mismas, lejos de la familia, por lo que compartíamos más que horas de estudios, en particular me hice muy amigo de un chico, llamado Ricky, con quien entable una gran amistad.
Me considero gay desde que recuerdo, siempre me sentí atraído por los de mi mismo sexo, como soy oriundo de un pueblo, tuve alguna que otra noviecita, antes de experimentar con otros chicos, pero no tenía mucha experiencia en ese tema, la cuestión es que estaba acostumbrado a vivir en una comunidad donde todos se conocen, y el ambiente estudiantil no era muy diferente, no me costaba mantener las apariencias ya que tampoco soy afeminado, pero con mi carácter muy amiguero, rápidamente me hice un lugar entre mis compañeros de facultad, forme parte de un grupo de estudios, y con el pasar del tiempo, hice muy buenos amigos, sobre todo con Ricky, un formoseño, guitarrero y mujeriego, que en ese entonces estaba en pareja con una mina con quien tiene un hijo, pero que vivían en su provincia natal.
Pintón y muy buen tipo, siempre bien vestido, y con abundante cabellera, algo que lo caracterizaba, no estaba nada mal, pero al principio no di lugar más que a una amistad, nos hicimos muy compañeros ya que cursábamos las mismas materias, y como vivíamos muy cerca, decidimos estudiar juntos, lo que nos llevo a comer juntos, hacíamos deportes, salíamos de caminatas o a correr, y claro también compartíamos esas noche de guitarreadas, inclusive mirábamos alguna peli porno de vez en cuando, lo típico entre adolescentes, entre otras actividades que hacían a la cotidianidad de la vida estudiantil, al pasar el tiempo, nos hacíamos mas amigos, fui a su casa, conocí a su familia, y él a la mía, no sé exactamente en qué momento empecé a sentir algo mas por él, pero tal vez por la continua convivencia, lo empecé a mirar con otros ojos, a pesar de que sabía que era heterosexual y muy mujeriego. Al principio trate de evitar esos sentimientos que me embargaban, pero al final no lo pude contener y comencé a tirarle indirectas, hacerle chistes con alusión sexual, ya que pasaba mucho tiempo sin ver a su mujer, aprovechándome de nuestra amistad, comencé a tocarlo más de la cuenta, con la excusa del juego boludo entre vagos, pronto se hizo inevitable mirarle el bulto, imaginarme como seria en la cama, me ratoneaba todo el tiempo, comencé a desearlo con muchas ganas, hasta que un día me decidí y le conté de mi inclinación sexual, y de lo mucho que me gustaba la pija, pero todo termino ahí, supongo que después de tanto tiempo de convivencia algo debió sospechar, me dijo que mas allá de todo éramos amigos y me abrazó, cosa que por cierto disfrute mucho y en parte me tranquilizo.
Después de eso, seguimos siendo compinches, compañeros de aventuras, aunque mis chistes e indirectas subieron de tono, ya con la confianza de que el sabia de mis gustos, pero claro, no pasaba nada mas allá de las bromas, paso mucho tiempo hasta que un día, estábamos trasnochando, preparándonos para un examen, ya entrada en la madrugada, recostados en mi cama, agotados, mientras descansábamos, comienza a hablar de lo bueno que estaba la profesora, de lo mucho que le calentaba y de lo que le haría si pudiera estar con ella, hay que tener en cuenta que hacía mucho que no tenía relaciones con su mujer, y yo bromeando le toque el bulto, diciéndole que se imagine que es la profe la que lo toca, aunque trató de retirar la mano, entre risas, yo le dije: hey! no te preocupes, para que estamos los amigos?! Medio abrumado por la situación, y cerrando los ojos, se dejo llevar por el momento, ya que al parecer tenía una calentura de larga data, y yo aproveché el momento, era mi oportunidad!
Cuando sentí su verga media dura por encima del pantalón, y al ver que el no opuso mucha resistencia, no pude parar, desabroche su bragueta y se la saque, ahí lo tenía! esa hermosa verga entre mis manos, todo aquel tiempo que había pasado fantaseando ese momento, y por fin podía tocar la pija de mi gran amigo, era absolutamente excitante, comencé a acariciarle suavemente, hasta pajearlo, cuando corrí su prepucio vi una tentadora y rozagante cabeza, su pija era bastante cabezona, confirmando lo que ya había notado cuando miraba su entre pierna y veía un buen bulto, esa era la más tentadora fruta prohibida, era todo lo que había imaginado y mas, en ese momento ya estaba jugado, y le dije: “imagínate que soy la profesora y relájate…” comencé a poner esa chota en mi boca… mmm fue algo maravilloso, sentir todo ese pedazo de verga entre mis labios, la suavidad de su glande, verlo a mi amigo recostado y yo entre sus piernas con su pija en mi boca, era como tocar el cielo.
Empecé a mamarle despacio, saboreando el liquido preseminal que comenzaba a salir de su verga… lo chupe con tanto placer y lo hice por un rato hasta que repentinamente, como dándose cuenta de la situación, de que en verdad yo no era la profesora, sino David, me agarró la cabeza con sus manos y retirando mi boca de su pene, que seguía bien duro, se levantó, se abrocho el pantalón y se fue sin decir nada, yo quede desconcertado, me invadió un miedo tremendo, de que se enojara, de que no volviera a verlo… me pasaron tantas cosas por la mente… pero paso el día, y a la tarde volvió, ambos estábamos como con vergüenza, no sabíamos muy bien que decir, pero simplemente había pasado, no debe ser la primera vez en la historia de la humanidad que pase eso entre amigos, tampoco me dijo que no le había gustado, pero era una situación un tanto incomoda, yo le ofrecí tomar algo, como de costumbre, trate de actuar con naturalidad, como si nada hubiera pasado, pero fue mucha mi sorpresa cuando me dijo si quería ver una porno con él, yo sin pensarlo le dije que si, entendí el mensaje, y claro nos conocíamos bien, sabíamos lo que significaba aquello, después de lo que había pasado.
entonces coloque una de las peli porno que tenia, una que sabía que a él le gustaba, mientras se recostaba en la cama, me acerque y me acosté al lado, comencé a acariciarle la espalda, y al ver que simplemente cerró los ojos, sin decir nada, rindiéndose ante la situación, fui lentamente hasta su entrepierna donde estaba su verga que incrementaba su tamaño invitándome a que le tocara con más pasión, se saco el shorts que traía, y salió su chota dura, como liberándose de cualquier prejuicio y entregándose al placer, con mucho cariño se la agarre, disfrutando de ese momento único, corrí con delicadeza el prepucio, acerque mi boca y comencé a besarle el glande, besos que se convirtieron en un pete magistral, succione su pija con todo placer, comenzaba por la cabeza y luego la metía entera, hasta que hacia tope en mi garganta, pase mi lengua por sus huevos, inclusive seguí mas abajo, hasta llegar a su ano, el cual también saboreé, me encontraba extasiado mamando la verga de mi amigo, una sensación que no se explica fácilmente.
Estuve un buen rato deleitándome con su buen pedazo de pija, hasta que escuche un pequeño gemido, y sin avisar me largo un chorro de semen caliente, que fue directo a mi garganta, yo con sorpresa pero sin sacar su verga de mi boca, seguí mamando y tragando como pude aquel elixir que me obsequiaba mi hermano del alma… fue así como paso, aquella primera vez, después volvimos a tener otros encuentros, sabía que me convertí en su amigo putito, con el que se podía sacar las ganas, la calentura que le producía el vivir lejos de su mujer, pero esa primera vez no la olvidare jamás y creo que él tampoco, lo mejor de todo es que seguimos siendo grandes amigos… amigos con derechos claro… él fue el primer hombre que me acabo en la boca, y yo soy el único gay con el que ha estado, aunque actualmente está con otra mujer, y yo en pareja, seguimos siendo muy buenos amigos, compartimos experiencias y situaciones en secreto, pero que, tal vez, les cuente en otros relatos.

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10
mar

Relato gay: “Dos policías venezolanos”

Leo no se sentía bien en Caracas; la empresa le había exigido residir ese año en el extranjero “como un sacrificio por nuestro futuro en Hispanoamérica”… y sí que constituía un sacrifico.
Eran demasiadas las incomodidades. Resultaban difíciles de conseguir hasta los artículos de consumo más comunes, todos hablaban de antaño como del paraíso (aunque había leído que también se daban entonces dramáticas desigualdades), se sentía en peligro en la mayor parte de la ciudad, y todos se mostraban empeñados en resultar hostiles y maleducados con quien tuviera acento foráneo. Había perdido la cuenta del tiempo que llevaba sin desahogarse sexualmente, porque nadie le apetecía; no había sentido aún esa especie de descarga eléctrica que ocurre cuando, al estar frente a frente, uno sabe que lo desea.
Él no padecía el desabastecimiento, porque la empresa le proporcionaba cuanto necesitaba, trayéndolo de Colombia principalmente. Le habían descrito la inmensidad de la riqueza que había llegado al país en el pasado, en especial tras la crisis del petróleo de 1973, pero todo había sido dilapidado. La peligrosidad la prevenía su empresa contratando un acompañante cuando quería salir de noche, tuviera lo que tuviera que hacer, y por tan incómoda compañía eludía los lugares demasiado caracterizados que pudieran delatarlo. En cuanto a los complejos “nacionalistas” de la gente corriente, nada que no fuera una buena educación podía contrarrestarlos. La mayoría de las pieles eran cetrinas, lo que constituía una barrera. Permanecía en forzada e indeseada castidad completa, pero añoraba derretirse en un orgasmo.
No acababa de decidir si alguien le gustaba. Los hombres solían ser jactanciosos y según los estudios de mercado, demasiado acomplejadamente machistas; incluyendo a los jóvenes. Por lo visto un poco de soslayo en los vestuarios del gimnasio, ninguno presentaba bajo la cintura señales de haber tomado sol en la playa, por lo que supuso que o bien nadaban desnudos, o su piel era naturalmente demasiado tostada para que se vieran esas señales. La mayoría de los que coincidían en la gran ducha colectiva al mismo tiempo que él, empujaban sus caderas hacia adelante como para resaltar sus voluminosos y muy oscuros penes. Sí que eran estos bastante rollizos por término medio, comparados con la generalidad de lo que había visto en otros países; le daba repugnancia imaginarlos erectos. Era imposible no fijarse, no sólo por los tamaños, notables casi siempre, sino porque ellos se mostraban jactanciosos aunque ninguno podía ser considerado insólito dada la dotación común. A Leo no le bastaba el tamaño o la sensualidad de ningún atributo, le atraía el conjunto y tendía a fijarse en las personalidades y actitudes más de lo necesario cuando se busca placer. Mas la frecuente exposición de penes en el gimnasio era un mercado de flores, con una competencia impresionante de capullos, exposición de la que era difícil sustraerse por el descaro exhibicionista. El gimnasio era caro para los niveles económicos locales, por lo que esos hombres debían de ser de clases acomodadas. Temía que si miraba contemplando descaradamente sus órganos, podía encontrarse con problemas, ante una réplica en forma de reproche a gritos de alguien que fingiera sentirse ofendido o se ofendiera de verdad. Nunca permitió que sus ojos se soldaran con claridad a tales atributos, por lo que las miradas esquinadas no le pudieron confirmar si las exageradas dimensiones eran naturales y no producto de reiterados, de3liberados y lúbricos tocamientos durante el enjabonado.
Usualmente, la mayoría de ellos se enjabonaban muy insistentemente la entrepierna y el culo. Aparentaban naturalidad e indiferencia, pero Leo creía que había verdadero recreo y presunción en sus tocamientos.
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05
mar

Relato gay argentino: Una relación medio rara

No se como empezar a hacer esto, pero a alguien tengo que contarle esta “historia”, por así decirlo, porque supongo que se merece al menos no morir conmigo. Si queres conocer la historia completa, seguí leyendo, si te queres cagar una paja mientras lees la parte del garche salta hasta donde dice “ACA, PAJERO” en mayúsculas

Me llamo Alejo, en este momento tengo 21, pero esto sucedió hace dos años exactamente (se pasa volando el tiempo).
Conocí a este chico cuando teníamos 10 años aproximadamente, la primera vez que lo vi fue en mi colegio, él se había cambiado de escuela ese año, por lo tanto yo no lo junaba de antes. Y como me gusta conocer gente nueva, le fui a hablar en seguida, y desde ahí creo que no nos dejamos de hablar hasta el día de hoy.
Nos hicimos amigos bastante rápido, compartíamos bastantes gustos y actividades como dibujar, ver anime, cosas por el estilo, y con el tiempo nos fuimos haciendo cada vez más cercanos.
Cuando uno atraviesa la adolescencia es bastante complicado entender qué corno es lo que te está pasando por la cabeza, y mucho menos lo que te pasa por la otra cabeza. Pero yo siempre tuve relaciones heterosexuales, si bien fueron pocas, fueron muy buenas y siempre rescato buenas cosas y buenos recuerdos. Por lo tanto siempre me consideré hetero, si bien siempre tuve la cabeza bastante abierta y soy bastante tolerante, sinceramente no me interesaban los varones.

Luego cuando vas creciendo, algunas amistades las vas perdiendo, otras vas ganando, pero hay un pequeño numero que se conservan. Bueno, este era el caso, el amigo del que les hablaba antes se los presento: Se llama Santi.
Si les interesa la parte física, yo siempre fui medianamente alto, más alto que él por lo menos, pelo castaño oscuro, tengo los ojos grises y soy delgado. Santi es bastante parecido pero es más bajito que yo, tiene los ojos marrones y tiene un poco más de físico que yo, pero también es delgado.

Atravesamos muchas cosas con Santi, momentos jodidos y todo eso, pero los superamos a todos, siempre hablando (aunque en contadas ocasiones) solíamos arreglar casi cualquier cosa. Tuvimos muchos proyectos juntos también, dábamos clases de tenis, escribíamos historias y después las dibujábamos (con estilo anime, creo que ya les dije que a los dos nos gustaba), y bueno, muchas cosas más.
Por todas esas circunstancias creo que nos unimos bastante.
Pero bueno, vamos al punto porque creo que con lo que escribí ya se la bajé a más de uno.

Siempre fui muy cariñoso, con mi familia, con mis novias, y a veces también, con mis amigos. Más afectivo que otra cosa, diría yo.
Nunca me molestó decir lo que pienso, ni lo que siento, y si me nace querer abrazarte, lo voy a hacer aunque no te tenga confianza.
La cuestión es que con Santi nos pusimos bastante cariñosos, empezó con abrazos más que nada. Después solíamos quedarnos a dormir la siesta juntos, aunque no nos abrazábamos ni nada, dormíamos en la misma cama. A veces nos juntábamos a mirar animé en la notebook y yo me recostaba sobre su hombro, o él sobre el mio, nunca ni un problema.
Santi igual es menos demostrativo que yo, es más apagado y reservado, pero nunca le molestó que hubiera tanto contacto físico, creo que ninguno lo interpretaba para mal.
La cuestión es que llegó un punto, hace unos 3 años, en el que dormíamos abrazados prácticamente. Y yo sin darme cuenta tambien me había empezado a calentar con él. Me dí cuenta que de pronto me gustaba verlo sin remera, y que a veces ya no lo acariciaba por el cariño que le tenía, sino de una forma más “sensual”, digamos.
Cuando nos íbamos de vacaciones a la playa yo me la pasaba re caliente, y cuando garchaba con otras minas a veces pensaba en él…
Me preocupaba demasiado porque me había empezado a gustar uno de mis mejores amigos.
Pero me gustaba en serio. No se si alguna vez les pasó de mirar un chabon y decir: Que boca que tenes, te la rompería en 8, y tenes un físico hermoso, re marcado, unos abdominales geniales, unas piernas perfectas, un culo de otro mundo.. En fin, cuando te gusta de punta a punta.
Y si bien habíamos empezado a dormir juntos nunca lo toqué ni nada porque no me parecía bien, así que dentro de todo me controlaba, pero aun así, me tenía loco.

ACÁ PAJERO

Y me había empezado a obsesionar con verlo en bolas, porque ya era bastante consciente de que me calentaba, y nunca me había pasado con ningún otro tipo y se los juro por mi chota que se caiga ahora mismo. Pero Santi me volvía loco, me calentaba muchísimo.

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02
mar

Relato gay: Recien mudado

Esto paso hace unos años, cuando ocuparon nuevamente la casa de enfrente a la mía. Empiezo hablando de mi, mido 177 soy flaco, no tengo un cuerpo perfecto pero hago natación y salgo a correr por lo que estoy en buena forma, pelo negro ojos marrones y tez blanca.
Ese verano una nueva familia se mudo a la casa de enfrente que llevaba desocupada cerca de tres años por lo que había que realizar varias refacciones antes de poder habitarla. Al primero que conocí fue a él, estaría por los 30 y pico de años, ojos celestes, se notaba que hacia ejercicio regularmente pero tenia algo de pancita, y mediría casi lo mismo que yo. Me acuerdo verlo bajar del auto y caminar hacia mi casa para saludar a sus nuevos vecinos. Por suerte entablo buena relación con mi familia por lo que una vez que se mudaron vinieron varias veces a cenar a mi casa o a tomar algo. Desde el principio me fije en el y ademas conversábamos mucho. En ese tiempo yo estaba por terminar la secundaria y no sabia bien que hacer con mi vida después, el era doctor y una vez me dio toda una charla sobre encontrar tu vocación, la recuerdo porque es una de las pocas veces que estuvimos solos, nosotros estábamos afuera mientras todo el resto estaba adentro.
Una tarde yo estaba terminando de cortar el pasto afuera de mi casa, en lo que llega un camion con varias cajas para la casa en frente, mi vecino sale y recibe las cajas que un grupo de hombres dejo en la puerta, cuando estos se van mi vecino mira las cajas como preguntándose como va a hacer para entrarlas el solo a la casa. Yo lo saludo y riendo le digo

-¿Necesitas ayuda?
-¿No estas ocupado?
-No, ya estaba terminando aca
-Bueno dale che, gracias

Le doy una mano para entrar todas las cajas, una vez adentro me siento en la cocina, era verano y ya venia de cortar el pasto por lo que tenia bastante calor, el también pero fue primero al baño

-¿Algo para tomar? – digo yo
-Lo que quieras de la heladera- me grita

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